La estética y el nombramiento de la palabra
Con la estética se genera conocimiento, pero eso no basta. Si bien hay un aprendizaje nuevo, falta darle un nombre, a eso que es nuevo y que se aprendió. Eso nuevo ya existe, sin embargo carece de nombre. Hay que darle nombre, hay que asignarle una palabra. La palabra dará bautismo a eso que no tiene nombre, y lo traerá a la esfera de lo que se puede entretejer cognitivamente, porque ya tiene nombre.
Por ejemplo, cuando tengo una experiencia estética, que es única a irrepetible, la nombro, la bautizo para poder transmitir que eso que es único e irrepetible: se anuncia que tiene nombre para poder transmitirlo. Así, una experiencia estética puede tener un nombre que permite transmitirla, anunciarla.
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